lunes, 10 de octubre de 2016

TRES FORMAS DE AMAR

De la mano nos va llevando Dios para que lo amemos cada vez con mayor perfección.
Primero en el Antiguo Testamento y hoy a ls que empiezan a conocerlo, el temor al castigo, que al menos los detiene para no ofender a Dios.
Luego el premio, primero en premios temporales que Dios da a los que le aman, y hasta llegar a entender que el premio grande sobremanera es El mismo, conocido, amando y poseído plenamente en el cielo..
Amarlo como El se ama, por su perfección infinita, por su belleza sin par, por ser tan grande, tan amable, tan bueno.. Así se ama en el cielo.
También aquí en la tierra comenzamos a amarlo así. Por ser quien es. Pero como no lo vemos, el se hace amar en nuestros prójimos..Por amor a Dios, o al menos porque nuestro premio o nuestro castigo depende de lo que hagamos a ellos.
Empezando por los que son nuestros, nuestra esposa, nuestros padres, nuestros hijos y a ellos casi ni nos cuesta amarlos, por ejemplo a un bebe tan amable en su inocencia.
Y luego a los demás, hasta llegar a los que nos hacen el mal, a los que para nosotros son insoportables, amarlos porque son de Dios, porque Dios los ama, porque Cristo derramo su sangre por ellos, porque en el fondo de su miseria tiene  algo de Dios y lo que a ellos hacemos a Cristo se lo hacemos.

"No me mueve Señor para quererte 
el cielo que me tienes prometido, 
ni me mueve el infierno tan temido 

para dejar por eso de ofenderte.

¡Tú me mueves, Señor! 

Muéveme el verte 

clavado en una cruz y escarnecido; 

muéveme ver tu cuerpo tan herido; 

muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muévenme en fin, tu amor,

y en tal manera 

que aunque no hubiera cielo, yo te amara, 

y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera, 

pues aunque lo que espero no esperara, 

lo mismo que te quiero te quisiera".



(Atribuido a Santa Teresa de Ávila) 




Carta de San Pablo a los Gálatas 4,22-24.26. 5,1. 
Hermanos: 
Está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de su esclava y otro de su mujer, que era libre. 
El hijo de la esclava nació según la carne; en cambio, el hijo de la mujer libre, nació en virtud de la promesa. 
Hay en todo esto un simbolismo: estas dos mujeres representan las dos Alianzas. La primera Alianza, la del monte Sinaí, que engendró un pueblo para la esclavitud, está representada por Agar, 
Pero hay otra Jerusalén, la celestial, que es libre, y ella es nuestra madre. 

Por lo tanto, hermanos, no somos hijos de una esclava, sino de la mujer libre. 
Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud. 


*La fidelidad del esclavo VIENE del temor, la del hijo NACE del amor. 
En cambio, el amor del Padre ES antecedente, gratuito, incondicional.



  


San Gregorio de Nisa (c. 335-395), monje, obispo 
Homilía 1 sobre el Cantar de los Cantares



«Aquí hay uno que es más que Salomón»

      El texto del Cantar de los Cantares de Salomón presenta al alma como una desposada, adornada para la unión incorporal, espiritual y sin mancha alguna, con Dios.  El que quiere que «todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» » (1Tm 2,4) expone aquí los medios más adecuados, el medio bienaventurado para ser salvado, con ello entiendo el que pasa por el amor. 

Algunos pueden encontrar también la salvación en el temor: considerando los castigos que nos aguardan en el infierno, nos ayudan a preservarnos del mal. Lo mismo ocurre con los que llevan una vida recta y de virtud porque esperan el salario reservado a aquellos cuya existencia ha sido piadosa: esos actúan no por amor al bien, sino con la esperanza de recibir la recompensa.

      Ahora bien, para lanzarse a la perfección se comienza por echar fuera del alma el temor; supone un sentimiento servil el hecho de estar unido a su amo por cualquier cosa que no es por el amor... Se ama «con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas» (Mc 12,30) no a uno de estos dones con que podemos ser gratificados, sino por amor a aquel que es la fuente misma de estos bienes

sábado, 8 de octubre de 2016

Es Cristo quien vive en mi.

La  mayor  revelación   que  Jesús  nos ha dado es el "ABBA"
¡Qué hermoso identidad somos hijos de Dios.

Somos hijos de Dios» ! Y herederos suyos !.

" Coherederos con Cristo".

Nos hizo hijos en el Hijo injertandonos en Cristo, su Hijo Unigénito

Los que han sido incorporados  a Cristo por el Bautismo, se revisten de Cristo.

En efecto, Dios Padre nos ha revelado el misterio escondido desde antes de la creación del mundo en el silencio de Dios, el misterio de su Hijo único hecho hombre


Nos hizo hijos en el Hijo injentándonos en Cristo, su Hijo Unigénito. 

Sed pues imitadores de Dios, como hijos queridos , y vivid en el amor como Cristo os amo y se entrego por nosotros como oblación y victima de suave aroma... dando gracias continuamente y por todo a Dios Padre en nombre de Nuestro Señor Jesucristo.. - 

Eso de la transformación no es una novedad.
Jesús quiere que todas las almas se unan a Él y que con Él formen todas una sola cosa.


El Espiritu Santo hace clara y luminosa en las almas la Imagen de Jesus para que El viva en nosotros hasta llegar  a la Union Indisoluble con su Santo Espiritu a la consumada Transformacion en Jesus, y participar perfectamente de la Filiacion adoptiva de Dios. .

Ser santo no consiste tanto en estar separado de esto o de aquello, sino a estar unidos a Jesucristo. En Jesucristo.

Él es "el hombre perfecto, que ha devuelto a la descendencia de Adán la semejanza divina, deformada desde el primer pecado."

No estamos solos. Tenemos una madre, tenemos a Jesús, nuestro hermano mayor. No estamos solos.

La Iglesia, la Esposa de Cristo, signo e instrumento de Cristo en el mundo, nos hace visible el misterio d nuestra salvación.

En realidad el misterio del hombre sólo se esclarece en el
Misterio del Verbo Encarnado. Porque Adán el primer hombre era figura del que había de venir. El es la plenitud de la justicia en un corazón humano, solo El ha dado satisfacción al amor eterno del Padre para convertirse en justicia de los corazones de muchos hombres.

Dios fuente  de toda gracia, nos ha llamado a su eterna gloria en Cristo.
Pues de El, por El y para El son todas las cosas.

Cuando heramos enemigos fuimos reconciliados  con Dios por la muerte de su Hijo. !con cuanta mas razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida!. 





No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo". 


Este grande y adorable misterio de nuestro Salvador estaba escondido en el conocimiento del Padre, desde antes de la creación del mundo. También nosotros, somos conocidos y predestinados, adoptados como hijos. 

"Estamos unidos en Dios"
Se ama a un hijo porque es hijo
Es la belleza de ser amados antes: los hijos son amados antes de que lleguen.
Son amados antes de haber hecho algo para merecerlo, antes de saber hablar o pensar, incluso antes de venir al mundo,
Esto es gratuidad, esto es amor; son amados antes del nacimiento, como el amor de Dios, que siempre nos ama antes.

"Vivo yo, ya no yo, es Cristo el que vive en mi". 
"La vida es un camino hacia la plenitud de Jesucristo, cuando vendrá por segunda vez”.



Cristo nos muestra la plenitud de nuestra humanidad porque nos abre el camino hacia Dios.

Jesús cambia el nombre de Yaveh, el Dios exclusivo de Israel, por el de PADRE, El Dios de todos los hombres por el hecho mismo de serlo. Porque desde el inicio es creador y Padre para todos.

La iglesia, pueblo adquirido por Dios, signo e instrumento de Cristo en el mundo creado por Dios para alabanza de su Gloria.


Transformarse en Jesús es vivir SU vida: Llevar a Jesús en el Corazón, y con El a su Santo Espíritu, que El ilumine nuestra inteligencia, mueva nuestra voluntad, active nuestra fe, sostenga nuestra esperanza, nos comunique los mismos Sentimientos de Jesús, de Amor al Padre, cercanía y a nuestros hermanos sobretodo a los mas necesitados física o espiritualmente::.Los pobres, los enfermos, los encarcelados, los jóvenes desorientados, las familias divididas, la sociedad desgarrada., Ya no producir nuestros magros frutos llenos de nosotros mismos, sino los frutos de Vida Eterna de Jesús.

La salvación que Dios nos ofrece es obra de su Misericordia. No existe acción humana, por buena que pueda ser, que nos haga merecedores de un don tan grande: La Misericordia gratuita donde todos pueden sentirse Bienvenidos, amados, perdonados y llenos de coraje para vivir según el Evangelio.