Primero en el Antiguo Testamento y hoy a ls que empiezan a conocerlo, el temor al castigo, que al menos los detiene para no ofender a Dios.
Luego el premio, primero en premios temporales que Dios da a los que le aman, y hasta llegar a entender que el premio grande sobremanera es El mismo, conocido, amando y poseído plenamente en el cielo..
Amarlo como El se ama, por su perfección infinita, por su belleza sin par, por ser tan grande, tan amable, tan bueno.. Así se ama en el cielo.
También aquí en la tierra comenzamos a amarlo así. Por ser quien es. Pero como no lo vemos, el se hace amar en nuestros prójimos. ..Por amor a Dios, o al menos porque nuestro premio o nuestro castigo depende de lo que hagamos a ellos.
Y luego a los demás, hasta llegar a los que nos hacen el mal, a los que para nosotros son insoportables, amarlos porque son de Dios, porque Dios los ama, porque Cristo derramo su sangre por ellos, porque en el fondo de su miseria tiene algo de Dios y lo que a ellos hacemos a Cristo se lo hacemos.
"No me mueve Señor para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
¡Tú me mueves, Señor!
Muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muévenme en fin, tu amor,
y en tal manera
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera".
(Atribuido a Santa Teresa de Ávila)
Carta de San Pablo a los Gálatas 4,22-24.26. 5,1.
Hermanos:
Está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de su esclava y otro de su mujer, que era libre.
El hijo de la esclava nació según la carne; en cambio, el hijo de la mujer libre, nació en virtud de la promesa.
Hay en todo esto un simbolismo: estas dos mujeres representan las dos Alianzas. La primera Alianza, la del monte Sinaí, que engendró un pueblo para la esclavitud, está representada por Agar,
Pero hay otra Jerusalén, la celestial, que es libre, y ella es nuestra madre.
Por lo tanto, hermanos, no somos hijos de una esclava, sino de la mujer libre.
Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud.
*La fidelidad del esclavo VIENE del temor, la del hijo NACE del amor.
En cambio, el amor del Padre ES antecedente, gratuito, incondicional.
San Gregorio de Nisa (c. 335-395), monje, obispo
Homilía 1 sobre el Cantar de los Cantares
Carta de San Pablo a los Gálatas 4,22-24.26. 5,1.
Hermanos:
Está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de su esclava y otro de su mujer, que era libre.
El hijo de la esclava nació según la carne; en cambio, el hijo de la mujer libre, nació en virtud de la promesa.
Hay en todo esto un simbolismo: estas dos mujeres representan las dos Alianzas. La primera Alianza, la del monte Sinaí, que engendró un pueblo para la esclavitud, está representada por Agar,
Pero hay otra Jerusalén, la celestial, que es libre, y ella es nuestra madre.
Por lo tanto, hermanos, no somos hijos de una esclava, sino de la mujer libre.
Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud.
*La fidelidad del esclavo VIENE del temor, la del hijo NACE del amor.
En cambio, el amor del Padre ES antecedente, gratuito, incondicional.
San Gregorio de Nisa (c. 335-395), monje, obispo
Homilía 1 sobre el Cantar de los Cantares
«Aquí hay uno que es más que Salomón»
El texto del Cantar de los Cantares de Salomón presenta al alma como una desposada, adornada para la unión incorporal, espiritual y sin mancha alguna, con Dios. El que quiere que «todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» » (1Tm 2,4) expone aquí los medios más adecuados, el medio bienaventurado para ser salvado, con ello entiendo el que pasa por el amor.
Algunos pueden encontrar también la salvación en el temor: considerando los castigos que nos aguardan en el infierno, nos ayudan a preservarnos del mal. Lo mismo ocurre con los que llevan una vida recta y de virtud porque esperan el salario reservado a aquellos cuya existencia ha sido piadosa: esos actúan no por amor al bien, sino con la esperanza de recibir la recompensa.
Ahora bien, para lanzarse a la perfección se comienza por echar fuera del alma el temor; supone un sentimiento servil el hecho de estar unido a su amo por cualquier cosa que no es por el amor... Se ama «con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas» (Mc 12,30) no a uno de estos dones con que podemos ser gratificados, sino por amor a aquel que es la fuente misma de estos bienes.
Ahora bien, para lanzarse a la perfección se comienza por echar fuera del alma el temor; supone un sentimiento servil el hecho de estar unido a su amo por cualquier cosa que no es por el amor... Se ama «con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas» (Mc 12,30) no a uno de estos dones con que podemos ser gratificados, sino por amor a aquel que es la fuente misma de estos bienes.
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